Cuando tienes al enemigo dentro de ti
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Hace tiempo que no escribo. Han pasado muchas cosas.

Mi hermana María tiene un gen que le ha provocado un cáncer de estómago. Si ella lo tiene, y parece ser que mi madre lo tenía, el resto de hermanos tenemos que hacer la prueba para ver si lo tenemos. Si es así, los médicos indican gastrectomía total (lo que es lo mismo, quitarse el estómago), puesto que ese gen nos predispone MUCHO a padecer de un cáncer de estómago en edades tempranas (rondando la treintena). En marzo mi hermana Laura se sacó sangre para el estudio. En abril me la saqué yo. El resto de hermanos estos meses.

Un mes después de sacarse sangre Laura, le dieron el resultado: tiene el gen. Es la mayor, y por motivos varios que ahora no voy a reflexionar, no ha desarrollado ese cáncer. Ha superado la treintena y ahí está, como una flor. Todo este tiempo he sentido que ha sido un milagro que Laura no lo haya desarrollado, pero a la vez me entraba la duda… ¿y si lo está desarrollando?

Existe otra opción a la gastrectomía total, que es la menos aconsejada por los médicos pero buena en caso de no querer operarse: gastroscopia, cada 6 meses, tomando biopsias del estómago. Pero la gente pregunta: ¿y por qué es la menos aconsejada si suena a que es lo mejor? Respuesta fácil: porque este tipo de cáncer no se desarrolla como un “bulto” que crece (que es la idea que tenemos todos en nuestra cabeza cuando nos hablan de cáncer), es mucho peor: es un hilo que va extendiéndose de manera invisible al ojo humano. Es como si fuera un árbol con raíces, pero sin poder ver el árbol. Para cuando te das cuenta de que está ahí te ha dejado de funcionar el estómago y se ha extendido por el intestino. Nada más digno de una película de terror con aliens y sombras invasoras. Por este motivo, si toman biopsias de zonas en las que no se encuentre ese “hilo”, te van a decir que no se observa ninguna célula de cáncer, por lo que pienses que estás libre de ello, y por lo tanto seguirá creciendo a sus anchas.

Mientras Laura comenzaba su preparación para operarse, yo estaba a la espera de mis resultados genéticos. Estuve todo el mes de mayo comiendo a todas horas, de cualquier manera, maltratando a mi estómago pensando en que sería la mayor de mis desgracias. Qué horrible es esa sensación de “saber” que tienes al enemigo dentro, y sólo te queda convivir con él. Por las noches me dolía, a veces me levantaba a vomitar la cena tan fuerte que había tenido, y pensando que algo no iba bien con él. Y comencé a convencerme de que mis problemas se irían en cuanto me lo quitaran, pero una idea aterradora rondaba por mi cabeza… “¿y si alguno de mis hijos hereda ese gen?

María y yo sentadas en un sofá riéndonos y pasando un buen rato juntas

María y yo (Foto de Chibimundo)

Probabilidades

Así que una, dentro de su locura mental, se pone a dar vueltas y vueltas calculando probabilidades estadísticas (las cuales NO indican que la realidad sea así): tengo un 50% de probabilidades de heredar ese gen (50 de mi madre, y 50 de mi padre) y los estudios dicen que hasta el momento, las mujeres han heredado ese gen más que los hombres. Conclusión mía: yo he heredado ese gen, y se lo pasaré a mi hija. Sí, así funciona la mente humana. Segunda probabilidad: Si tenemos (6 hermanos) un 50% de probabilidades de heredar un gen, significa que el 50% de hermanos lo heredará, y seguramente sean mujeres, ya que somos cuatro chicas y dos chicos. Si ya han salido dos chicas con el gen, yo voy a ser la tercera, porque la otra está llegando a los 40 y no ha tenido ni un solo problema de estómago (mientras yo sí, y las otras dos también).

Y tu cabeza da vueltas, y no duermes, y deseas cerrar los ojos y que te den ya el resultado para que se confirme lo que ya sabes: que tienes el gen y tu enemigo convive contigo desde hace 30 años. Y lo peor: que se lo has pasado TÚ a tus hijos.

 

Realidad vs mente

Y llegó el 1 de junio, día que fui convocada para darme los resultados. Me llamaron con tono misterioso, sin decirme un “y no te preocupes”, ni nada que dicen muchas veces cuando te van a dar buenos resultados. En la sala de espera veo pasar a la genetista yendo de un lado a otro, mirándome con cara de póker, diciéndome “en un momento te atiendo” mientras yo sonreía con cara de “ten piedad de mí”. Y por fin me llamó.

Me levanté, fui, me estaba esperando en la puerta, de pie, con el informe en la mano. EL INFORME DE MI SENTENCIA. Y me dijo: es negativo, puedes irte.

Ya.

Se acabó.

Fin.

La cárcel no era para mí. Dios se había apiadado de mí, de mis hijos, de mi estómago. De repente me sentía libre, liviana, respiraba el aire más puro que jamás respiré antes (y eso que era el aire de Madrid). Vi a mi marido, se lo dije, se quedó con cara de póker… Cuánto nos habíamos preparado para un “positivo”, y qué poco preparados estábamos para un negativo. Nos abrazamos y dimos gracias a la vida por librarnos de esto.

 

Drama

En serio, lo he descrito de forma muy dramática y con un toque aparentemente exagerado. Ha sido intencionado, porque todos los días hay gente a nuestro alrededor que está esperando a que les den una noticia determinante para el resto de su vida. Se comen la cabeza, pierden sueño, y nosotros les respondemos con un “no pasa nada” o “verás que todo sale bien”. NO. NO SABES SI TODO SALDRÁ BIEN, y por mucho que lo repitas, no va a salir mejor. La fase de espera también es un duelo por lo que va a llegar. Es bueno ponerse la peor de las situaciones para poder aceptarla si viene, pero siempre con la mirada puesta en que si hay otras posibilidades, significa que también es posible que no suceda lo peor. Por lo cual, los mejores ánimos que he podido recibir durante esa espera han sido un “cuánto lo siento amiga, deseo que todo salga bien y me acordaré mucho de ti/rezaré por ti/te enviaré energía positiva/etc.”.

 

Aceptación

El mayor valor de nuestra vida no es el que las cosas nos vayan mejor o peor, sino el de aceptar lo que nos sucede, y ser felices “a pesar” de ello. Esa fue la mayor lección aprendida en la universidad gracias a “El hombre en busca de sentido”, de Viktor Frankl.

Siento muchísimo lo que está sucediendo a mi familia con todo el tema del gen dichoso, pero esto más que hundirnos nos ha fortalecido: María ha renacido, y he tenido las conversaciones más fructuosas que jamás he tenido con ella. Nos hemos mostrado nuestro amor y nos hemos recordado cuánto queremos a nuestra familia. He dejado de criticar nimiedades de mis hermanos, y he pasado a admirar su actitud. Laura es fuerte. Ya lo sabía, nada nuevo bajo el sol, pero he descubierto que cuanta más fuerza le pide la vida, más alegría saca. ¿En serio? ¡Yo me ahogo en un vaso de agua!

Laura sonriendo

Laura (Foto de Chibimundo)

Ayer operaron a Laura. Fue una operación larga y dura. Pero el primer mensaje que recibí de María para avisarnos de que ya se le había pasado la anestesia a Laura fue un “Laura ya está despierta y muy animada!!!!!!!!!” (pongo las exclamaciones porque ese énfasis tiene mucho que ver). Las dos hablan con luz, con alegría, con esa actitud de esperárselo todo de la vida. Y la contagian.

Todo lo que le está pasando a María nos está dando una oportunidad en la vida. María ha regalado una madre a los hijos de Laura. Nunca subestimemos el poder de las personas, que por poder, pueden salvarnos la vida a diario.

Comentarios (6)

  • Es tan abrumador cuando lees algo tan duro, pero tan bien escrito.
    Sabes que tienes a mucha gente a tu alrededor, apoyándo y animando, y que pensamos que sois unas campeonas por afrontar todo esto, y seguir poniendole humor y belleza a la vida.
    Sabes que me alegro infinito de ese negativo, pero que sé que de haber sido positivo, habrías luchado como una leona, y habrías vencido a lo que se te hubiese puesto por delante.

    Muchísimo amor para ti, y para toda la familia.

    Responder
    • Sara

      Gracias bonica. Sin tu apoyo no lo habría llevado igual de “bien” <3

      Sara
      Responder
  • Ay, Sara, me alegro muchísimo por ti y por tus peques, pensaba a menudo cómo estaríais y si ya sabrías algo de tus resultados.
    También me alegro de que tus hermanas lo lleven tan bien como pueden y de que os haya servido para uniros más.
    Un abrazo enorme para todos 😘😘😘

    • Sara

      Gracias Marina! Y muchas gracias por acordarte de mí. Soy un poco desastre yy a no sé a quién le dije los resultados y a quién no… paciencia conmigo! ;P

      Sara
      Responder
  • Qué grandeza tenéis y qué lección de vida. Como tú has dicho, hay que afrontarlo y ponerte en el peor de los escenarios… para estar preparado. Y aceptar. Porque así de mierda es la vida a veces. Pero lo grande está en la actitud. Y vuestra actitud es maravillosa. Y tú transmites escribiendo lo que eres: una persona valiente, fuerte y llena de amor. Ahí va mi energía positiva para ti y tu familia 😘😘😘

    • Sara

      Muchísimas gracias Tere! La energía positiva es más que necesaria, porque ya sabes que ni el más fuerte se libra de los malos días… :*

      Sara
      Responder

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