¡Hace un calor que te torras!
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Sí, hoy vengo a hablar de tetas. ¿No lo has leído en el título? Porque era la forma más “sutil” de decirme que mis senos no eran precisamente pequeños. Cosas de la adolescencia… no pasaré a valorar lo que me parece ¬¬

Pero sí paso a valorar otras cuestiones. Estamos en la semana de la Lactancia Materna y no quería dejar pasar esta ocasión para hablar de aquello que a veces tanto cuesta mencionar: tetas.

Cuando era “más joven” me parecían un tema tabú. No hacía falta hablar de algo así, y con cubrirlas y que pasasen lo más desapercibidas posible, me daba por satisfecha. Cuando algunas amigas usaban sujetadores alzadores/push up/con relleno y mil características más, yo pedía reductores en las mercerías. Pero ni con eso pasaban desapercibidas, y tuve varios motes gracias a ellas. Un día acudí a una cirujana plástica para preguntarle sobre una posible reducción (aquello estaba dando duro en mi autoestima) y su respuesta fue: ¿quieres ser madre y dar pecho? pues primero pasa por la maternidad y luego hablamos. Así que como buena paciente así lo hice.

Mi esperanza con los pechos siempre fue la misma: cuando tenga hijos podré darles pecho sin problema, que para eso lo tengo. Pero nació mi hijo, y tras días de sufrimiento y falta de información (o falta de recibir la información adecuada de la manera adecuada), hicimos lactancia mixta. Tomó un poco de mi leche a diario hasta los 6 meses.

Pero la naturaleza es sabia, y me ofreció una segunda oportunidad. Mi hija, la segunda de su estirpe, pudo cumplir con las indicaciones de la OMS de dar lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y prolongada hasta… hasta esta semana. La semana de la lactancia materna. Hoy mi hija tiene 20 meses, y tanto mi cuerpo como yo hemos decidido que ya es el momento de destetar. Ha sido maravilloso, mis pechos lo han dado todo y mi hija y yo tenemos un vínculo maravilloso. Me da nostalgia pensar en que esos momentos no volverán, pero me quedo con la tranquilidad de que tanto con ella como con mi hijo he hecho las cosas lo mejor que he sabido hacerlas.

Pero las tetas no son solo eso. En mi vida han sido: motivo de burla, alimento de mis hijos, atractivo sexual, balanza de contrapeso (que el pandero también tiene lo suyo), comedera de cabeza en las compras de ropa (mis pechos tienen una talla, y mi cadera otra), motivo de envidias (más que dar envidia, tenía yo envidia de las que no tenían pecho), almacén de lípidos, dolores de espalda, y un sinfín de usos/situaciones que se han dado gracias a ellas.

Las tetas no sólo pueden suponer un handicap social, sino que a veces pueden jugártela, y hasta la fecha el Cáncer de mama “es el más frecuente en la población femenina tanto en países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo” (AECC) . Esta semana pasada recibí la desgarradora noticia de que a una persona que conocí hace unos años, con la que compartí unos de mis mejores recuerdos, tiene un cáncer de mama avanzadísimo. Terrible. Escribiendo esto se me eriza la piel, porque precisamente es prácticamente el cáncer más “fácil de prevenir” con una buena vigilancia por parte de todas y cada una de nosotras. De hecho, este post es una llamada de atención a todas las mujeres (aunque también hay hombres que lo padecen). Mujeres: vigilad vuestro cuerpo. Existen varios factores que hacen que se desencadene un cáncer de mama. Algunos no se pueden cambiar y nos acompañan allá donde vayamos (edad, sexo, raza, genética,…), otros son inciertos y no existen datos concluyentes sobre su correlación con este cáncer (tabaco, cafeína, polución ambiental,…), y otros sí dependen directamente de nosotras Y PODEMOS CAMBIARLOS:

  • Descendencia (tener hijos reduce las probabilidades)
  • Factores hormonales exógenos (anticonceptivos, terapia hormonal sustitutiva en la menopausia, …)
  • Factores dietéticos y ejercicio físico

(Fuente: AECC)

Nada nuevo bajo el sol. Los dos primeros factores no voy a analizarlos porque dependen de decisiones muy personales y respetables. Pero el tercero… sé que queda mal que yo lo diga, porque no brillo por el ejercicio que hago, y tampoco mucho por la dieta, pero mi intención está ahí, y a diario lucho por autosuperarme en esos puntos. ¿Te animas a la autosuperación? 😉

Para terminar, os recomiendo estas indicaciones de Holamujer (<-click sobre el nombre) que me parecen muy completas a la hora de hacer la exploración personal.

Cuida tus tetas. Es mucho lo que te pueden dar, pero también es mucho lo que te pueden quitar.

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