Después de la tormenta las flores germinan
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Amapola creciendo en cementoAyer fue un día difícil para mi. Quienes han visto el directo que hice en Instagram lo saben. Y quienes no, os resumo: me di cuenta de una realidad (que no voy a mentir, se me hizo dura) sobre el tema de “cazasorteos” y otra gente que digamos que no juega del todo limpio en los sorteos.

La cuestión es que a partir de ese directo tuve discusión con esas personas, quienes inicialmente se sintieron ofendidas y a posteriori exigieron una disculpa. Ahí confirmé que yo tenía razón.

Llevo un tiempo viviendo situaciones en las que alguien no está actuando bien conmigo. No digo que actúen mal, sólo que “se aprovechan” (no sé si de mi ignorancia o bondad o paciencia… la primera lo comprendo, pero las otras dos no saben que básicamente carezco de ellas). Y cuando reúno las fuerzas para decirlo, su respuesta acaba siendo el ABC del culpable: primero indignación, y después exigencia de perdón (y ya si eso repara tu daño públicamente). Extrapolad esta reacción a cualquier ámbito de la vida. A cualquiera.

Quien sabe que hace algo mal, o que no está haciendo las cosas del todo bien te busca, te insiste, te exige, se cree con derechos que no tiene. Corta por lo sano. Saionara baby.

Y como viene sucediendo desde siempre, estas experiencias negativas acaban trayendo cosas muy positivas. Ayer acepté que la situación había sido un aprendizaje para mí, y que de esto salía bien espabilada. Pasé de nivel (yes!). Pero lo que no me esperaba es que fuera a escribirme tanta gente que empatizaba conmigo, que llevaba tiempo viviendo ese desasosiego, y (literalmente) “le has dado voz a un sentimiento de muchas mamis que dedicamos muuuuchas horas a desarrollar un trabajo que nos apasiona”.

¿Cómo os quedáis con esta última afirmación?

Yo patidifusa. Flipada. Encantada de haber expresado algo sintiéndome estúpida y novata, y ver que no soy la única (sí, mal de muchos consuelo de tontos). Y esta mami fue una de varias que me escribieron para contarme su experiencia y desencanto con los sorteos.

Anoche encontré apoyo, encontré unión, encontré mucha gente buena, bonita, que está queriendo nadar en un río lleno de pirañas, y no se rinde porque una le haya mordido.

Anoche me fui a dormir agradecida con la vida porque, una vez más, lo malo saca muchas cosas buenas.

Sinceramente, esta situación no es para nada importante en mi vida, no me supone un antes y un después ni nada similar, pero me recuerda que las cosas hay que hablarlas y sobre todo compartirlas. Tus males, acompañada, son menos malos.

Y las flores germinaron. Y salió el sol. Y fueron polinizadas. Y perpetuaron su esencia en la tierra.

Amapola abierta

Comentarios (6)

  • Así es… De todo lo que has escrito me quedo con una frase: « lo malo saca lo bueno». Y es que sí, de todo hay una parte positiva (t eso tú lo sabes bien). Y el resto… aprendizaje de vida. Yo soy una de las ignorantes a las que ayer abriste los ojos. Y tu experiencia me va a servir, así que gracias. Del resto… ¿Qué decir? Ellas solas se delatan. Un abrazo enorme y a seguir trabajando tan bien como lo haces 😘😘😘

    • Sara

      Muchísimas gracias por tus palabras, Tere. De verdad que deseo que ellas abran los ojos y vean que no tiene mucho sentido ser así con los sorteos. Al fin y al cabo, son “cosas” para ellas. Aunque para nosotras, las artesanas, son mucho más que eso. Pero bueno, tampoco me voy a aferrar a objetos 😊

      Sara
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  • Muchas cosas buenas están por venir Preciosa y todo será gracias a tu trabajo impecable y constante.

    Responder
    • Sara

      Gracias, bella. Muchas cosas buenas han venido ya 😍 qué más podemos pedir a la vida?

      Sara
      Responder
  • Claro que si Sara, has hecho genial en compartirlo y que aprendamos todos, eres maravillosa!! Mi apoyo lo tienes y difundio la historia un besooo enorme

    Patricia
    Responder
    • Sara

      Gracias Patricia! 😍😘

      Sara
      Responder

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