Sobre embarazos deseados y opiniones no pedidas
Vaso de té
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Hoy me he tomado mi dosis de hormonas mañaneras, quienes en este momento están decidiendo sobre mi propia voluntad escribir este post medio hater que tanto odio escribir.

Hablando de hormonas, puse una reflexión en Instagram sobre ellas, y parece que no les ha gustado la crítica. Puñeteras.

Pero no vengo a eso. Vengo a contar mi vida tras casi dos meses de ausencia en este blog. Yo estaba emocionada comenzando con mucha energía todo mi proyecto de alfombras cuando de repente… me embarazo. Sí, porque me da la gana. Sé que es demasiado un tercero, he acudido a las voces de sabiduría cuyas opiniones me han caído porque las he pedido. Eso no significa que me hayan gustado todas, pero las he querido escuchar.

A veces siento que mucha gente piensa que porque tomes una decisión en la vida te quitas a ti misma el derecho de quejarte sobre tu situación (“¿No era lo que querías? pues ahora no te quejes”). Que uno tiene que vivir felizmente (que no es lo mismo que ser feliz) todo aquello que vive porque es el resultado de sus elecciones. ¿Y eso por qué? ¿Existe alguna decisión que sea 100% perfecta, y que no tenga ningún punto negativo? Porque si la hay, significa que he elegido muy mal en la vida, ya que a todo le encuentro su defecto y muchas veces protesto por ello. Obviamente sé que NO LA HAY. Por ejemplo: me caso con una persona que tiene defectos, y cuando sus defectos y los míos colisionan, no hay acelerador de partículas más potente que eso (pero no por eso deja de ser la mejor persona que he conocido en mi vida). También hemos comprado una casa. Preciosa, pero necesita sus mejorías. Además nos ha dejado una bonita hipoteca y seguros que pagar. Tengo los hijos más perfectos que podría tener, pero a veces los tiraría por la ventana (o mejor me tiraría yo). Estoy embarazada del tercero, y se me está haciendo cuesta arriba este embarazo con la intensidad de los otros dos añadida a mis hormonas revolucionarias.

¿Soy feliz? Creo que no podría serlo más.

¿Seré feliz cuando el número de hijos supere al de progenitores en esta casa? Misma respuesta.

¿Esto significa que no habrá partes malas, y que firmo una cláusula con la vida de que en caso de que las hubiere, no debería quejarme? NO.

Significa que voy a pasar años duros, que voy a cagarme en mi vida mucho, pero que amaré con locura lo que soy y lo que tengo. Entonces llega el otro punto: ¿significa que estas decisiones que yo he tomado son válidas para todo territorio nacional e internacional (incluidas Islas, hasta el peñón de Perejil)? NO. Significa que son válidas para MI vida, para la que tengo y quiero tener. Así que hago un llamamiento popular: opinólogos del mundo, atletas de nuestro mayor deporte nacional. Os pido que os abstengáis de hacer ejercicio en terrenos privados (y si así lo deseáis, que sean cotos de caza), de meteros donde no os llaman, de decir al resto de la humanidad lo que tienen que hacer y lo que no. Entiendo que para vuestra vida las decisiones tomadas son muy diferentes a las mías y me parece maravilloso que seáis felices así, pero por favor: lo que aplicas a tu vida no tiene que ser lo que yo deba aplicar a la mía.

Dejo mi vena hater después de esta vomitada (justo esta mañana he vomitado, qué casualidad), y saco moraleja de todo esto: ¿cuántas veces habré dicho yo a otras personas lo que tienen que hacer sin que me hayan pedido opinión? ¿cuánto daño habré provocado diciendo a la gente lo que tiene que hacer y lo que no? Porque yo también lo he hecho.

Llevo unos días cansada de escuchar que estoy loca por tener un tercero, y cuando lo comento a otras personas, su respuesta es: “cuando sean mayores y no tengan hijos que les cuiden, entonces no te dirán lo mismo”. De verdad, creo que la cosa no debe ir por ahí. Creo que cada uno debe saber qué motivos le llevan a tener hijos y a no tenerlos, y no hay decisión más válida que la otra. La mejor de las decisiones es la que uno toma conociendo las consecuencias y estando informado en la mayor medida posible sobre dicha decisión.

Yo no tengo hijos para que me cuiden de mayor. Me encantaría, pero no es mi objetivo. Mi objetivo es ser feliz junto a ellos, y que ellos sean felices. No todo el mundo es feliz teniendo hijos. No todo el mundo es feliz sin hijos.

Pues nada, a sobrevivir a las hormonas otro día más.

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