La actitud NO lo es todo
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Hoy vuelvo con un post desahogo. Sabéis que uso este blog para ir actualizando de cosas personales, que me mola mucho el rollo este de actitud positiva ante la vida porque creo que todas las situaciones, por muy malas que sean, tienen una buena lección que enseñarnos.

Pero me ha llegado el hacha al alma con esa famosa frase lapidaria “La actitud lo es todo”. No, señores, NO.

Según la RAE, “actitud” es la “disposición de ánimo manifestada de algún modo”. Lo que quiere decir que es el cómo están tus ánimos, y cómo los manifiestas. Está claro que la actitud tiene un componente de libertad. De nosotros depende nuestra actitud hacia ciertas situaciones que vivimos. Considero que hay otro componente que no es ciertamente libre, ya que según nuestro temperamento, tendemos a tener una actitud u otra hacia una realidad.

Y bajando un poco a la esfera de la realidad, cuento el daño que hace esta frase. Cuando le dices a alguien que la actitud lo es todo, le estás haciendo ver que si no está siendo capaz de superar algo (por ejemplo, un cáncer) es porque no está teniendo buena actitud. Es porque su reacción frente a esa situación no está siendo la adecuada. Eso ES FALSO, y lo que es peor, DUELE. No hay mejor ni peor actitud. Hay actitud que nos hace más fácil la convivencia, y actitud que la dificulta. Pero la actitud depende muchas veces de la fase en la que nuestra mente se encuentre. Sabemos que cuando nos dan una mala noticia, nuestra mente tiene sus estrategias. Si se trata de un duelo, hay fases, como la de negación, la de culpa, etc etc hasta que se llega a la aceptación. Ahí es donde nos gustaría estar a todos desde el principio, pero por desgracia somos humanos, y nuestras cabezas nos la juegan mucho con las fases anteriores. Con el tema de María yo he pasado mil y una veces por todas y cada una de esas fases, y creo que me faltan muchas otras ocasiones de volver a ellas.

El otro día escuchaba este Podcast de Saludesfera en el que hablaban de pseudociencias y pseudoterapias que promueven este tipo de prácticas de “cura” a través de ejercicios, filosofías de vida, viajes astrales y demás actividades. Me parece maravilloso que alguien decida llevar una vida más relajada y fomentar la paz interior (de hecho, considero que en la medida de nuestras posibilidades, todos deberíamos hacerlo) pero de ahí a llegar a la FALSA creencia de que el poder está en tu mente, y si tú con tu mente haces un buen trabajo, cualquier cáncer o mal va a desaparecer, considero que hay un abismo. Entiendo que mucha gente que no tiene otra opción acuda a este tipo de filosofías, que lleguen a creer que eso les va a quitar el mal que les invade, pero (como dice el Podcast) siempre siguiendo las indicaciones del médico que nos esté tratando (es decir: no abandonar un tratamiento porque con estas sesiones de Mindfulness lo sustituyo).

El poder está en nuestra mente. Es cierto que tenemos más poder de lo que creemos. Está demostrado que una buena actitud ayuda en una recuperación, que puede incluso alargar la vida de quien ya no tenga cura. Pero NO LO ES TODO.

Nuestras vivencias nos enseñan. De nosotros depende el aprender de ellas o hacernos víctimas de ellas. Eso determinará de manera esencial nuestro recorrido vital, y muchas situaciones que vivamos en el futuro. Como un buen amigo catalán dice, “odio que me digan que tengo la flor en el culo (expresión catalana para decir que alguien tiene suerte), porque puede ser que más que suerte sea una consecuencia de muchas decisiones tomadas en el pasado”. A veces pensamos que mucha gente tiene suerte y ya está. Que hay estrellas y estrellados en el mundo. ¿Y si lo vemos desde otra perspectiva en la que la gente se ha trabajado el presente que está viviendo ahora? Es verdad que muchos factores no dependen de nosotros (familia en la que uno nace, país, sexo, momento histórico, etc), pero como diría Viktor Frankl, “El hombre es hijo de su pasado mas no su esclavo, y es padre de su porvenir”. Se nos da unas cartas con las que jugar, y de nosotros dependerá cómo termina la partida.

Paraguas amarillo en un cielo lleno de paraguas grises

Cuando la partida está terminando, uno ha ido haciendo elecciones. Algunas por obligación, y otras por elección. Hayan sido las que hayan sido, tu actitud no va a hacer que tengas otras cartas, pero sí te ayudará a saber perder. ¿Cuánta gente pierde con más honor que otra tanta que gana? Pero al final, todos acabamos perdiendo en algún momento.

Después de tanta filosofada, llego a la conclusión de que acabes como acabes (siempre acabas), tu actitud marca ese recorrido que has hecho, pero no determina tu final. Y eso es lo bonito.

Aquí lo dejo. Sed felices y recordad: La actitud ayuda mucho, pero NO lo es todo

Comentarios (2)

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    Muy buen post, yo también creo que la actitud es súper importante, eso sí, como tú bien has dicho, hay cosas que sólo con actitud no se arreglan ni curan. En definitiva, es un aprendizaje de vida, y aquí estamos todos… aprendiendo.
    Eso sí, de nuestra actitud ante las cosas que vivamos se determinarán otras. Esa es la diferencia, incluyendo el cómo vive el entorno una enfermedad o situación dura, por supuesto.
    Un abrazo grande

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    Así es amiga, opino lo mismo, marca el camino pero no el final. Puedes tener toda la actitud del mundo pero si todo fuera tan sencillo esto no sería la vida real.

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